
Soy católica por convicción y fe, no por herencia familiar.
Para entender a Cristo primero quise conocerlo, hice seminarios, estudie la Biblia y luego de muchos años comprendí que la verdadera fe, se encuentra no tanto en los libros, si, en la vida. Comprendí que dando se recibe, y no hablo de lo material, hablo de las cosas simples, dar tiempo, una sonrisa, escuchar al que está solo, aprender a perdonar.
Conocer a Cristo me ayudó a entender la traición de los amigos o los que creí amigos.
Cuando Jesús entraba en Jerusalén (Día de Ramos) fue victoreado y aplaudido, una semana después, esos mismos seres elegían a Barrabás para ser liberado y dejaban a Jesús solo, ante el poder romano, para ser ajusticiado. Al comprender esto, me dije ¿Quién soy yo, para que me traten mejor?
La calumnia encarcelo al Señor. ¿Por qué asustarme cuando eso me sucede?
En mi vida y la de todos los hombres existen momentos, donde la pasión,
se nos hace real.
Ella es nuestra fuente de vida para resurgir del dolor y los problemas. Y es fuente de enseñanza, junto a la palabra, para saber disfrutar con alegría, los buenos momentos.
Rosa.






