Tomando por ejemplo las Bienaventuranzas de Jesús, Jorge Luis Borges, escribió estás que les presento.
Felices los
que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Jesús, porque éstas darán
luz a sus días.
Feliz el que
no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.
Feliz el que
perdona a los otros y el que se perdona a sí mismo.
Bienaventurados
los mansos, porque no condescienden a la discordia.
Felices los
amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.
Felices los
felices.
Jorge Luis
Borges.
Fragmento de
un Evangelio Apócrifo.









